La segunda Tamborrada de Deusto sale a desfilar por las calles donostiarras

Otro año más, nuestros periodistas no han dejado de grabar sonrisas y bailes entre los 63 tamborreros/barrileros que han formado parte en la segunda Tamborrada de Deusto. A pesar de los -2 grados que hicieron durante todo el recorrido, los tambores y barriles no dejaron de sonar. La jornada comenzó bien pronto con Peio Arnáez alimentando de chocolate caliente a todos los mortales que se atrevieron unirse a la batalla a las siete de la mañana. Muchos de ellos, aún no habían pisado sus casas, pues, como buenos donostiarras, este día debe aprovecharse desde la noche anterior hasta la mañana siguiente (Dios los pille confesados). No obstante, alguno que otro no donostiarra también se animó a participar solamente para vivir esta gran experiencia que se dio por segunda vez en nuestra Universidad. Es el caso de Reyes Ameztoy, barrilera y madrileña, que ponía la tamborrada de Donostia por las nubes: “es un lujo el vivirla desde dentro: el ambientazo es una maravilla”.

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Después de dejarnos con la boca abierta en el arte de cómo armar un moño, todos se reunieron en la plaza de la Universidad y José Mª Guibert, rector de la UD, izó la bandera de Donostia al son de la Marcha de San Sebastián para dar comienzo a la fiesta. Si a alguien le entra la curiosidad de saber cómo son sus profesores fuera de las clases, os podemos asegurar que el 20 de enero es el día perfecto.

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Llegó la primera parada, en la plaza Bilbao, y aprovechamos para entrevistar a algunos de las personalidades deustenses, ya que les empezamos a ver más desinhibidos. Carolina Kutz, la tambor mayor de Deusto, que nos aseguró que no sólo todo estaba saliendo como estaba planeado sino que estaba saliendo “mucho mejor, pues en los ensayos, al final, le coges los detalles y en los directos acabamos dándolo todo”.  Y es que con la alegría que se lleva dentro (y un par de cañas), el calor se empieza a recuperar, tal como nos decía Marta Iraola, barrilera pasándoselo “muy bien, estupendamente. Es un día maravilloso y hay que disfrutarlo a tope. Vamos con tantas térmicas que parecemos robocop”. Un hecho que el rector supo apreciar: “se ve que hay muy buen ambiente, todo muy bien preparado y el tiempo ha acompañado. Esperemos que el año que viene haya más: hay que cargar buen tiempo como esta vez, pero el año que viene más”.

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A media mañana llegó el momento más emotivo, la Tamborrada entró a la iglesia del Sagrado Corazón dejando las botellas de cava fuera de ella para hacer sonar el Himno de San Ignacio en honor al fundador de la Compañía de Jesús. Así pues, como sucediera el año pasado, se realizó la ofrenda de un tambor al patrón de la Universidad. Después del chute de adrenalina final, al ritmo de las canciones, la Tamborrada continuó recorriendo la ciudad donde coincidió con la Tamborrada de la Kutxa en la Catedral del Buen Pastor.

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A las 12 pudimos decir adiós, un año más, a la Tamborrada, sintiéndonos más unidos a nuestra ciudad. Nos lo aseguraba la marchosa María de la Fuente, abanderada de Deusto, con lágrimas en los ojos: “Soy de aquí de toda la vida y siento orgullo de esta ciudad. Siento que pertenezco aquí, mi familia está aquí y al final eso es lo que importa”. Preciosas palabras María. Te esperamos a ti, y al resto, en la siguiente Tamborrada de Deusto. ¡Gora Donostia! ¡Gora Deusto!

 

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